Los melones y las sandías son cruciales para el proceso curativo de las personas que sufren un problema de salud y no consiguen mejorar. El resultado puede muy bien depender de si el melón forma parte de su dieta o no.
Son como la leche materna pero mejores porque ya están predigeridos; es decir, la pulpa del melón se asimila con tanta facilidad que nuestro aparato digestivo apenas tiene que procesarla cuando entra en el cuerpo. Esto se debe a lo rica en enzimas que es y en una serie de coenzimas aún no descubiertas por la ciencia que refuerzan a las primeras. La fructosa del melón sale del estómago en menos de un minuto y el resto de la fruta cae directamente al tracto intestinal donde fortalece y repone el organismo inmediatamente. Tomar melón es como recibir alimentación intravenosa.
“El melón licúa la sangre y reduce el riesgo de sufrir infartos, previene las enfermedades cardiovasculares e incluso reduce las enfermedades hepáticas y renales.”
Medical Medium
En todos los niveles, incluido el biomecánico, el melón es exactamente lo que necesita nuestro cuerpo. Los melones son como bolas de agua purificada. Este líquido tan sumamente activo se une a los venenos de todo tipo que encuentra en el organismo —mohos, micotoxinas, neurotoxinas víricas, toxinas de proteínas no digeridas, gas de amoniaco y toxinas bacterianas— y las expulsa para que el sistema inmunitario pueda recuperarse. Es más, su elevado contenido en electrolitos protege el cerebro y el resto del sistema nervioso de ictus, aneurismas y embolias relacionados con el estrés.
Si una persona sufre una disfunción hepática o renal, el melón puede significar la diferencia entre seguir viviendo o morir. El agua del melón es casi idéntica a la sangre humana y el sodio, el potasio y la glucosa que contiene son tan abundantes y biodisponibles que esta fruta es uno de los alimentos más hidratantes que podemos tomar. Y esta hidratación es fundamental porque baja la tensión arterial, entre otros beneficios. El melón es uno de los alimentos más alcalinizantes que existen. Sus abundantes oligoelementos biodisponibles y bioactivos son los responsables de su contenido en electrolitos, más alto de lo normal, que por ello resultan muy fácilmente utilizables por el organismo. Además, refuerza el proceso de depuración del cuerpo y extrae restos de DDT, otros pesticidas, herbicidas y metales pesados de lo más profundo de los órganos. El melón es rico en silicio y un alimento excelente para restaurar ligamentos, articulaciones, huesos, dientes, tejido conjuntivo y tendones. Es también uno de los más poderosos equilibradores de la glucosa; previene la resistencia a la insulina y baja los niveles altos de A1C.
William, Anthony. Médico Médium: Alimentos que cambian tu vida (Spanish Edition) (Function). Kindle Edition.