Hoy en día están muy popularizados los ayunos por la mañana y, si te sientan bien, ¡genial!
Pero de los ayunos nocturnos se habla muy poco.
Los ayunos nocturnos serían básicamente dejar de cenar, que la última comida sea tu merienda y así poder cumplir entre 12 y 16 horas de ayuno. Incluso, si querés extenderlo aún más y superar las 16 horas, podés comenzar el ayuno luego del almuerzo.
El beneficio extra de los ayunos nocturnos sería que acompañan los ritmos circadianos naturales del cuerpo. Al caer la noche (especialmente después de las 6:00 p.m.) disminuye notablemente la producción de bilis y enzimas digestivas, mientras se incrementa la secreción de melatonina y el cuerpo entra en modo descanso para reparar y regenerar; por eso, cenar muy cerca de la hora de dormir empeora la digestión y, en consecuencia, la calidad del sueño. Dejar de cenar ayuda a todo este proceso.
Está el tema de cuántas horas de ayuno son aconsejables. Para empezar, lo mínimo sería iniciar con 12 horas y luego ir incrementando hasta llegar a 16–20 horas. Después de las 16 horas es cuando empieza a activarse la autofagia, que es básicamente cuando el cuerpo comienza a repararse a sí mismo y a crear células madre (células indiferenciadas capaces de autorrenovarse y convertirse en diversos tipos celulares especializados, como neuronas, células musculares o sanguíneas). Incluso algunos dicen que verdaderamente comienza después de las 20 horas.
Para que los ayunos verdaderamente tengan efecto, lo ideal es hacerlos como mínimo 4 veces a la semana y de forma continua; por ejemplo, comenzar el lunes y extenderlo hasta el jueves, y luego el fin de semana volver a la rutina habitual.
Consejo: lo ideal para romper un ayuno son las frutas, fuentes de glucosa de buena calidad. Podés romperlo también con agua con limón o incluso jugo de apio, pero luego siempre empezar con fruta.
Una segunda opción para dar descansos reparadores a nuestro cuerpo son las monodietas. Incluso si tenés muchas molestias digestivas y síntomas crónicos que no mejoran con nada, son una opción perfecta.
Consisten básicamente en consumir únicamente 1 o 2 frutas diarias durante uno o varios días. Podés comenzar con 24 horas y luego ir incrementando los días. Es realmente impresionante lo que pueden hacer por tu salud.
Estas serían las más recomendadas:
- Peras
- Manzanas
- Naranjas
- Banana (con lechuga opcional)
- Papaya/mamão (con lechuga opcional)
- Banana + papaya/mamão (con lechuga opcional)
- Papas al vapor (con lechuga opcional)
- Arvejas al vapor (con lechuga opcional)
- Calabaza al vapor + chauchas, coles de Bruselas o espárragos al vapor (con lechuga opcional)
Con respecto a las cantidades, ¡no hay límite! Podés comer todo lo que quieras en cada una de estas monodietas.
Podés también incorporar agua con limón por la mañana (en ayunas: 1/2 litro de agua + medio limón exprimido, o 1 litro de agua + un limón exprimido). Se pueden agregar jengibre rallado y miel. Luego, a los 20–30 minutos, jugo de apio puro (comenzar con 1/2 litro e ir subiendo hasta 1 litro).
También están muy de moda los ayunos solo con agua durante varios días; hay mucha gente a la que le hacen mucho bien, pero otras personas no lo toleran, por lo que lo ideal es elegir el que mejor te siente.
También es muy importante la reintroducción de alimentos después de estos protocolos, porque de nada sirve hacerlos para luego volver a la misma alimentación que te llevó a estar así. Por eso recomendamos también una consulta personalizada con Santi, nuestro coach en Alimentación y Detox; ahí vas a poder evacuar todas tus dudas: https://despertarholistica.myshopify.com/products/consultas-personalizadas