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El milagroso poder curativo del sol y su luz ultravioleta

La falta de sol hace que cada año mueran de cáncer unas 50.000 personas tan sólo en Estados Unidos.
Mujer expuesta al sol
Hoy en día es muy común pensar que la exposición al sol es extremadamente peligrosa. Esto se debe a las continuas advertencias de los médicos y especialistas en cáncer, que cuentan con el apoyo de los fabricantes de protectores solares. Por suerte, este punto de vista esta comenzando a desmoronarse ya que no existe prueba científica que abale el hecho de que la luz solar causa enfermedades. Por el contrario, lo que si puede demostrarse, es que la falta de exposición a la luz solar, aumento los riesgos de caer enfermo.
 
la falta de sol hace que cada año mueran de cáncer unas 50.000 personas tan sólo en Estados Unidos
 
Gracias a la exposición solar, el cuerpo produce la tan conocida vitamina D. Esta vitamina no puede ser producida por nuestro cuerpo, si utilizamos cremas protectoras, lentes de sol, ventanas y prendas de vestir con protección UV.

“La falta de sol hace que cada año mueran de cáncer unas 50.000 personas tan sólo en Estados Unidos.”

Andreas Moritz

Desde finales del sigo XIX hasta mediados del sigo XX, la helioterapia, basada en la luz solar, se consideraba uno de los tratamientos más eficaces contra las enfermedades infecciosas. Hay estudios que han revelado que los pacientes expuestos a la luz solar de manera controlada, han experimentado los siguientes beneficios:
 
  • Descenso de la presión arterial (una bajada de hasta 40 mm Hh).
  • Disminución del nivel de colesterol en sangre.
  • Reducción de los niveles anormalmente altos de azúcar en sangre en personas diabéticas.
  • Aumento de los de los glóbulos blancos necesarios para sobrellevar una enfermedad.
 
Los pacientes con las siguientes enfermedades, también se verán beneficiados por la exposición prolongada a la luz solar:
 
  • Gota
  • Artritis reumatoide
  • Colitis
  • Arteriosclerosis
  • Anemia
  • Cistitis
  • Eczemas
  • Acné
  • Psoriasis
  • Herpes
  • Lupus
  • Ciática
  • Problemas renales
  • Asma
  • Quemaduras
 
El médico y escritor Auguste Rollier fue uno de los más famosos helioterapeutas de su época. En el momento más álgido de su carrera dirigía 36 clínicas con un total de unas mil camas en Leysin, Suiza. Esas clínicas estaban situadas a más de 1.500 m sobre el nivel del mar, una altitud que permitía que sus pacientes recibieran una cantidad de rayos UV mucho mayor que la que es posible en los niveles más bajos de la atmósfera. El doctor Rollier utilizó los rayos UV para el tratamiento de enfermedades como la tuberculosis, el raquitismo, la viruela, el lupus vulgaris (tuberculosis cutánea) y las heridas; siguió los pasos del médico danés Niels Finsen, ganador del premio Nobel en 1903 por el tratamiento de la tuberculosis con luz ultravioleta. También es importante destacar ,  que los baños solares a primera hora de la mañana, junto con una dieta nutritiva, aportaban los mejores resultados. La sorprendente cura de la tuberculosis y de otras enfermedades que consiguieron esos médicos ocupó los titulares de la época. La sorprendente cura de la tuberculosis y de otras enfermedades que consiguieron esos médicos ocupó los titulares de la época. Lo que más sorprendió a la profesión médica fue que los benéficos rayos solares no surtieran efecto en los pacientes que utilizaban gafas de sol. (Las gafas de sol captan importantes rayos del espectro de luz que el cuerpo requiere para realizar sus principales funciones biológicas.) Los ojos reciben estos rayos, aunque la persona se halle en la sombra.
 

“Cualquiera que excluya de su vida la luz solar se debilitará y sufrirá problemas mentales y físicos”

Andreas Moritz

Hacia 1933, se comprobó que la exposición a la luz solar era tratamiento muy beneficioso para mas de 165 enfermedades. Pero en 1954, tras la muerte de Rollier y el creciente poder de la industria farmacéutica, el uso de la helioterapia comenzó a desaparecer y a sustituirse por “fármacos milagrosos”. Llegando a la década del 1980, se comenzó a bombardear cada vez mas a la población sobre los falsos efectos nocivos de la luz solar.
 
Hoy en día se considera que el Sol es el principal culpable del cáncer de piel, de las cataratas que preceden a la ceguera y del envejecimiento cutáneo. Tan sólo las personas que se «arriesgan» a tomar el sol descubren que éste les hace sentir mejor, siempre y cuando no usen filtros solares y no se quemen la piel. En realidad, lo que hacen los rayos UV del Sol es estimular la glándula tiroides para que incremente la producción de hormonas, lo cual, a su vez, incrementa el ritmo del metabolismo basal del organismo. Esto ayuda tanto a perder peso como a mejorar el desarrollo muscular. En las explotaciones ganaderas, los animales crecen con mayor rapidez cuando se crían al aire libre, y lo mismo ocurre con las personas que toman el sol. Por tanto, si se desea perder peso o incrementar el tono muscular, hay que tomar el sol regularmente.
 
En estos últimos años, la utilización de los antibióticos, que han llegado prácticamente a sustituir a la helioterapia, ha dado lugar al desarrollo de cepas bacterianas resistentes a esos fármacos, bacterias que desafían cualquier tratamiento que no sea el de un uso adecuado de la luz solar, el aire, el agua y los alimentos. Reducir notablemente o anular cualquiera de estos cuatro elementos esenciales de la vida es abrir las puertas a la enfermedad. Cualquiera que excluya de su vida la luz solar se debilitará y sufrirá problemas mentales y físicos. Con el tiempo, su energía vital disminuirá y ello se reflejará en su calidad de vida. En la población de los países del norte de Europa, como Noruega y Finlandia, que experimenta cada año muchos meses de oscuridad, se produce una mayor incidencia de fenómenos de fatiga, irritabilidad, enfermedad, insomnio, depresión, alcoholismo y suicidio que en la que vive en zonas con más horas de luz solar. Sus tasas de cáncer de piel también son más altas.
 
La incidencia de melanomas, por ejemplo, es diez veces mayor en las islas Orkney y Shetland, al norte de Escocia, que en las islas mediterráneas. Los rayos UV activan una importante hormona de la piel llamada solitrol. Esta hormona influye en nuestro sistema inmunológico y en muchos de los centros reguladores de nuestro organismo, y, junto a la hormona pineal melatonina, da lugar a los cambios de humor y a los ritmos biológicos diarios. La hemoglobina de los glóbulos rojos necesita la luz ultravioleta (UV) para enlazar el oxígeno que necesitamos para todas las funciones celulares. La falta de luz solar, por consiguiente, puede considerarse en parte responsable de casi todas las enfermedades, incluido el cáncer de piel y otros tipos de cáncer. Como empezará a advertir el lector, no tomar el sol puede ser muy perjudicial para la salud.


Bibliografía:
Moritz, Andreas. Los secretos eternos de la salud (SALUD Y VIDA NATURAL) (Spanish Edition) (p. 604). EDICIONES OBELISCO S.L.. Kindle Edition.

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