Written by 3:55 am Sol

A más rayos UV, menos cáncer

Es muy alentador ver que los nuevos tratamientos a base de luz están siendo reconocidos cada vez más como adelantos muy importantes para acabar con el cáncer y otras muchas enfermedades.
Mujer deprimida sentada en el piso y agarrando su cabeza
Aun cuando la penetración de los rayos UV hasta la superficie terrestre hubiera aumentado un 1 % anual (lo cual no es el caso), ese ligero aumento habría sido cientos o incluso miles de veces menor que la variación normal que experimentan las personas a causa de las diferencias geográficas. Supongamos que una persona se traslada desde un lugar cercano a cualquiera de los dos polos, por ejemplo, Islandia o Finlandia, a otro próximo al ecuador, como Kenia o Uganda, en el este de África. Cuando llegue al ecuador, la exposición de su organismo a los rayos UV habrá aumentado nada menos que un 5.000 %.
 
Si está viviendo en Inglaterra y decide mudarse al norte de Australia, la exposición se incrementará un 600 %. Según los cálculos, cada 10 km que una persona se acerca al ecuador, la exposición solar se incrementa un 1 %. En la actualidad, millones de personas de todo el mundo viajan de zonas de baja radiación solar a zonas de alta exposición, cercanas al ecuador. Miles de turistas viajan a lugares situados a altitudes mucho mayores que los lugares donde residen. Por cada treinta metros que ganan en altitud se produce un incremento palpable de la exposición a los rayos UV, pero ello no impide que la gente escale montañas o viva en países como Suiza, o a altitudes mucho mayores, como en la cadena montañosa del Himalaya.

Es muy alentador ver que los nuevos tratamientos a base de luz están siendo reconocidos cada vez más como adelantos muy importantes para acabar con el cáncer y otras muchas enfermedades.

Andreas Moritz

Según la teoría que vincula la radiación UV al cáncer, la mayoría de los habitantes de Kenia, del Tíbet o de Suiza deberían sufrir cáncer de piel. Pero no ocurre esto. Más bien, lo que ocurre es que las personas que viven en grandes altitudes o cerca del ecuador, donde las radiaciones de UV están más concentradas, desconocen prácticamente cualquier clase de cáncer, no sólo el cáncer de piel. Ello demuestra que la radiación UV no provoca cáncer y que incluso puede prevenirlo.
 
El cuerpo humano tiene una extraordinaria capacidad para adaptarse a todo tipo de cambios medioambientales. Está dotado de mecanismos que se autorregulan perfectamente para protegerse de los elementos naturales. Nadar demasiado tiempo en el mar o en un lago puede ocasionar una importante inflamación cutánea, escalofríos y problemas circulatorios. Nuestro cuerpo nos hace saber cuándo es el momento de salir del agua. Estar demasiado cerca del fuego nos acalora y hace que nos alejemos de él. La lluvia es natural, pero permanecer demasiado tiempo bajo la lluvia puede agotar nuestro sistema inmunológico y hacernos más susceptibles a sufrir un resfriado. Comer nos ayuda a vivir, pero atiborrarnos nos conduce a la obesidad, la diabetes, las cardiopatías y el cáncer. Dormir nos «recarga las baterías» y revitaliza nuestro cuerpo y nuestra mente, aunque hacerlo en exceso nos hace sentir aletargados, deprimidos y enfermos. Del mismo modo, la luz solar tiene propiedades curativas a menos que la usemos para quemarnos agujeros en la piel. ¿Podrían algunos de esos elementos o procedimientos naturales causarnos daño a menos que abusáramos de ellos? ¿No sería más razonable pensar que el gusto por las cosas artificiales, como la comida basura, los estimulantes, el alcohol, los fármacos, las intervenciones quirúrgicas (a menos que sean por una urgencia), así como la contaminación, dormir mal, los malos hábitos alimenticios, el estrés, la codicia de poder y de dinero y la falta de contacto con la naturaleza son probablemente la causa de enfermedades como el cáncer de piel y las cataratas, y no los fenómenos naturales que han asegurado el crecimiento continuado y la evolución en el planeta a lo largo de los tiempos?
 
Es muy alentador ver que los nuevos tratamientos a base de luz están siendo reconocidos cada vez más como adelantos muy importantes para acabar con el cáncer y otras muchas enfermedades. La administración de medicamentos y alimentos de Estados Unidos (FDA) aprobó recientemente la «terapia lumínica» para tratar casos avanzados de cáncer esofágico y casos incipientes de cáncer de pulmón, con menos riesgo que con los que se basan en cirugía y quimioterapia. Aunque hace más de cien años que se sabe que la luz puede matar las células enfermas, tan sólo después de los numerosos y convincentes estudios científicos realizados ha existido de pronto un renovado interés por la terapia lumínica o fototerapia. Se han producido éxitos esperanzadores en el cáncer de vejiga, la endometriosis causante de la infertilidad, el cáncer avanzado de pulmón y el de esófago, el cáncer de piel, las enfermedades que producen ceguera, la psoriasis y los trastornos autoinmunes. Según un estudio, la fototerapia acabó con un 79 % de los casos incipientes de cáncer de pulmón. La exposición regular a la luz solar parece ser una de las mejores medidas que se pueden adoptar para prevenir el cáncer, incluido el cáncer de piel.

Moritz, Andreas. Los secretos eternos de la salud (SALUD Y VIDA NATURAL) (Spanish Edition) (pp. 605-608). EDICIONES OBELISCO S.L.. Kindle Edition.
(Visited 106 times, 1 visits today)
Close