Written by 9:36 pm Enfermedad

Escuchemos al cuerpo y él nos mantendrá sanos

Todas las formas de enfermedad son una oportunidad para aprender más sobre uno mismo, el cuerpo, los actos del pasado y el modo de vivir la vida en el momento presente.
Mujer meditando con sus manos en posición de oración

Del mismo modo que una radio conectada y sintonizada, nuestro cuerpo recibe continuamente gran cantidad de datos e informaciones del mundo exterior. La Tierra, las estrellas, el Sol y todas las formas de vida emiten constantemente radiaciones que nuestro cuerpo registra y procesa para asegurar un funcionamiento equilibrado y una relación armoniosa con el entorno. Todo produce radiación: la luz, el calor, el aire, los campos eléctricos terrestres, las microondas, los campos magnéticos, la radioactividad y demás fenómenos. En respuesta a todas estas influencias visibles e invisibles, nuestro cuerpo envía determinados mensajes con los que trata de hacernos saber y también sentir qué deberíamos hacer en un momento dado. El sueño, el hambre, la sed y otros impulsos o fenómenos de nuestro cuerpo nos indican que nuestra «radio» está conectada y que estamos «sintonizados» con la naturaleza. Todos nosotros sentimos continuos llamamientos a escuchar los mensajes que recibimos y a actuar en consonancia con ellos. 

“Como en todo lo negativo, detrás de la enfermedad también hay cosas positivas, como el propósito de curarnos y volver a sentirnos completos, no sólo físicamente, sino también mental y espiritualmente.”

Andreas Moritz

Cuando ya no estamos sintonizados con las fuerzas externas, como los ciclos del Sol y de la Luna, empezamos a desequilibrarnos y a caer enfermos. Esto significa que necesitamos responsabilizarnos más de nosotros mismos, lo cual requiere un compromiso personal, autoestima y amor propio. Una enfermedad puede ayudarnos a fortalecer estas cualidades. Gran parte de las enfermedades graves son consecuencia de la falta de autoestima o de la sensación de valer poca cosa. Como en todo lo negativo, detrás de la enfermedad también hay cosas positivas, como el propósito de curarnos y volver a sentirnos completos, no sólo físicamente, sino también mental y espiritualmente. En vez de intentar simplemente erradicar los síntomas de la enfermedad, debemos, por el contrario, aprender algo valiosísimo sobre nosotros mismos y la manera en que vivimos la vida. Por lo general, tras vernos confrontados con el o los orígenes de la enfermedad, nos aceptamos y apreciamos más que antes. 

Es muchísimo más fácil culpar a un virus por el resfriado que sufrimos que aceptar que los malos hábitos de dormir irregularmente o tomar muchísima comida basura, y las razones subyacentes a ese estilo de vida y ese comportamiento, tengan quizás algo que ver con ello. Incluso diré que todo lo negativo esconde también un lado positivo. Dadas las circunstancias que uno mismo se ha creado, lo que hace enfermar no es simplemente una cuestión de mala suerte o una especie de castigo. Todas las formas de enfermedad son una oportunidad para aprender más sobre uno mismo, el cuerpo, los actos del pasado y el modo de vivir la vida en el momento presente. Las enfermedades pueden conducirnos a un estado de conciencia más elevado cuando empezamos a verlas como un reto para dar un paso adelante en la vida y no como una molestia y nada más. 

Es necesario tener una mente abierta y un corazón capaz de escuchar y sentir las reglas que la naturaleza ha establecido para asegurar un funcionamiento del cuerpo suave y sin esfuerzo. Insistir en que todo necesita una explicación científica antes de saber si es válido o digno de consideración no solamente es poco práctico, sino que además señala una falta de seguridad en uno mismo y poca capacidad de juicio. La espera de pruebas científicas no es otra cosa que una excusa para no confiar en la propia intuición y el instinto natural. Los mensajes que todos recibimos de la naturaleza son directos y no precisan interpretaciones intelectuales. En realidad, intentar entenderlo todo, comprenderlo intelectualmente, tiende a alejarnos de la capacidad de prestar oído a la sabiduría interior que nos ha dado la naturaleza. Saber vivir una vida saludable y feliz es una cualidad intrínseca del cuerpo, la mente y el espíritu de todo individuo.

Moritz, Andreas. Los secretos eternos de la salud (SALUD Y VIDA NATURAL) (Spanish Edition) (pp. 269-271). EDICIONES OBELISCO S.L.. Kindle Edition.

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