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¿Debemos eliminar los parásitos intestinales?

Los parásitos intestinales se atrincheran en las paredes de los tejidos intestinales que han absorbido toxinas y reciben poco flujo sanguíneo y escasa nutrición.
Ilustración de parasitos intestinales

En primer lugar, no podemos vivir sin ninguna clase de parásitos. Los ingerimos con los alimentos o con el agua, o por otros medios. Algunos siempre sobreviven a la acción de los jugos gástricos. Es importante recordar que los parásitos no tienen ningún interés en trabajar en un tracto intestinal limpio y sano, pues simplemente no serían capaces de sobrevivir allí demasiado tiempo. En cambio, proliferan en ambientes mugrientos y contaminados. Los parásitos instestinales se atrincheran en las paredes de los tejidos intestinales que han absorbido toxinas y reciben poco flujo sanguíneo y escasa nutrición. 

Las malas digestiones son la causa principal de las infecciones parasitarias. Sin embargo, una vez que la infección ya se ha producido, los problemas digestivos tienden a agravarse. El problema es que por cada parásito que se elimina, al día siguiente se tiene otro para eliminar. Los parásitos se multiplican a la velocidad del pensamiento. ¿Por qué acabar con ellos y luego tener que eliminar los millares de millones de cadáveres? Buena parte de estos parasitarios acaban en el sistema linfático y en la sangre. El hígado intenta filtrarlos y eliminarlos por medio de los conductos biliares. Una vez que los parásitos (vivos o muertos) entran en esos conductos, son asimilados por la bilis y, en consecuencia, originan la formación de cálculos intrahepáticos (cálculos biliares en el interior del hígado). 

“Una solución mejor, si bien no tan rápida como la de acabar con ellos, es mejorar las funciones digestivas combinando una limpieza del hígado/colon con un ajuste de la dieta y del estilo de vida. 

Andreas Moritz

Así se ayuda al sistema inmunitario a enfrentarse a este problema paso a paso, en vez de hacerlo de una vez. El asalto a los parásitos puede fracasar y dar lugar a repetitivas infecciones parasitarias, y, a su vez, sobrecargar de trabajo al sistema inmune. Acabar con las bacterias atacándolas con antibióticos no implica ninguna diferencia. Repentinamente, una enorme cantidad de bacterias muertas invaden el organismo, lo que no hace sino propiciar que se repita la infección y, además, que se produzcan muchísimos efectos secundarios. Las bacterias muertas se convierten en el sustento de otras bacterias. Esa es una de las razones por las cuales los antibióticos son una de las principales causas indirectas de infecciones y de numerosas enfermedades degenerativas. (Véase más detalles en el capítulo 16.)

En algunos casos extremos, es aconsejable exterminar los parásitos a fin de salvar o bien prolongar la vida de una persona. Son pacientes que suelen tener prácticamente inutilizadas sus funciones inmunológicas y no pueden realizar la limpieza del hígado y del colon. Es útil también para quienes tienen gusanos intestinales muy grandes, del tamaño de una serpiente. Lo más importante que hay que recordar es lo siguiente: cuando se intenta acabar con los parásitos u otros organismos destructivos, hay que tener por seguro que también se acaba con las toxinas o contaminantes que los atraen. Se puede proceder a la eliminación de ciertos parásitos con remedios a base de hierbas, como el ajenjo, la tintura de cáscara verde de nuez, clavo o productos similares que, además, tienen efectos desintoxicantes. Alternar estos procedimientos con la limpieza del hígado y del colon es muy eficaz porque así se reduce la repercusión que comporta la muerte de bacterias en la sangre y la linfa. Sin embargo, tales métodos de depuración de parásitos pueden ser muy lentos y, además, tan sólo parcialmente eficaces, con una única excepción que yo conozca.

El clorito sódico es la sustancia mineral que puede tener el efecto más eficaz y equilibrado entre todos los purgantes antiparasitarios. Los principales requisitos para llevar a cabo una eliminación total de los microorganismos patológicos son:

1. Neutralizar las toxinas y los contaminantes que debilitan el sistema inmunitario y alimentan a los parásitos.

2. Fortalecer el sistema inmunitario para eliminar esos microorganismos y mantenerlos a raya.

3. Eliminar al mismo tiempo parásitos, virus, bacterias, levaduras, hongos y mohos dañinos.

El producto Suplemento mineral milagroso (MMS, en sus siglas en inglés) es una solución estabilizada en oxígeno de un 28 % de clorito (no cloruro) en agua destilada. Cuando se añade una pequeña cantidad de solución de ácido cítrico, ya sea en forma de vinagre o de zumo de limón o lima, a unas cuantas gotas de MMS, se genera dióxido de cloro. Al ingerir esta solución, el dióxido de cloro oxida de modo instantáneo sustancias dañinas como parásitos, bacterias, virus, levaduras, hongos y mohos en cuestión de horas. Al mismo tiempo, estimula el sistema inmunitario hasta decuplicar su capacidad. Con este procedimiento se ha demostrado que el MMS elimina, por ejemplo, cualquier resto de malaria y de virus VIH de la sangre en menos de 24 horas en prácticamente todas las personas que lo han probado. El MMS puede utilizarse también eficazmente en muchas enfermedades graves, entre ellas la hepatitis A, B, y C, el tifus, la mayor parte de cánceres, herpes, neumonía, intoxicaciones alimentarias, tuberculosis, asma y gripe.

AMA, la causa principal de la congestión en el cuerpo

En un tracto intestinal poco sano, la materia fecal combinada con la mucosa y las toxinas crean lo que el Ayurveda llama AMA o materia fecal mucosa. Los intestinos empiezan a perder su forma natural cuando intentan acomodar los materiales de desecho adicionales (ilustración9). Puesto que no tienen otra elección, se forman protuberancias que están llenas de capas de la obstructiva AMA. 

El AMA es terreno abonado para parásitos y microbios, así como para células cancerosa. El sistema inmune intestinal intenta destruir tantas sustancias destructivas como puede, pero al final sucumbe ante la sobrecarga de toxinas. Ello ocurre cuando las sustancias tóxicas empiezan a penetrar en el torrente sanguíneo. La apendicitis, la diverticulitis, la colitis, los pólipos, las estenosis del colon, las hernias, la enfermedad de Crohn, la disenteria amébica y los tumores son tan sólo algunas de las dolencias directamente relacionadas con la formación y absorción de material de desecho tóxico en los intestinos. 

Moritz, Andreas. Los secretos eternos de la salud (SALUD Y VIDA NATURAL) (Spanish Edition) (pp. 191-195). EDICIONES OBELISCO S.L.. Kindle Edition.

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