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Orientaciones básicas para un ejercicio sano

La mejor manera de incrementar el tono muscular y la fuerza física consiste en aumentar rápidamente la actividad muscular y cardiaca hasta llegar al jadeo y después llevar a cabo la actividad más lentamente durante un tiempo (período llamado de «recuperación activa»).
Hombre y mujer haciendo ejercicio
Lo mejor es no sobrepasar con el ejercicio el 50 % de la capacidad física de cada uno. La finalidad de cualquier ejercicio no es probar a los demás de qué somos capaces, sino obtener ventajas en términos de salud y satisfacción personal. Si podemos correr durante 30 minutos sin sentirnos exhaustos, lo mejor es correr tan sólo durante 15 minutos. Agotarse con el ejercicio es frustrar el objetivo del mismo. Cuando uno se siente fresco, lleno de vida y energía después de realizar una actividad física, quiere decir que el trabajo ha dado un buen resultado. Con el tiempo, la resistencia física irá aumentando de modo natural.
 
El ejercicio debe suspenderse cuando se siente que se tiene que respirar por la boca. Cuando nos vemos forzados a respirar por la boca en vez de por la nariz, es que hemos traspasado el 50 % de la propia capacidad de resistencia. Se trata de una señal de que el cuerpo ha pasado a respirar de manera que segrega adrenalina, recurriendo entonces a las reservas básicas de energía y consumiendo el oxígeno celular. Una persona habrá alcanzado sus propios límites cuando sienta que el corazón le palpita violentamente, empieza a sudar mucho o le flaquea el cuerpo. Es ese caso hay que dar por concluido el ejercicio con un corto paseo y respirando normalmente. La regla básica es respirar siempre por la nariz, no por la boca.

La mejor manera de incrementar el tono muscular y la fuerza física consiste en aumentar rápidamente la actividad muscular y cardiaca hasta llegar al jadeo y después llevar a cabo la actividad más lentamente durante un tiempo (período llamado de «recuperación activa»).

Andreas Moritz

Una vez al día conviene hacer ejercicio hasta llegar a la sudoración. Se necesitan músculos sanos y fuertes para llevar a cabo los quehaceres cotidianos, ya sea subir escaleras, cargar con la compra, llevar en brazos a los niños pequeños, limpiar la casa, o bien montar a caballo, nadar, dar una vuelta en bicicleta, hacer una excursión o realizar otras actividades en plena naturaleza sin que éstas supongan un riesgo para la salud.
 
La mejor manera de incrementar el tono muscular y la fuerza física consiste en aumentar rápidamente la actividad muscular y cardiaca hasta llegar al jadeo y después llevar a cabo la actividad más lentamente durante un tiempo (período llamado de «recuperación activa»). Lo ideal es hacer ejercicio en intervalos (de actividad y reposo) de uno a dos minutos de duración. Realizar ese ejercicio de 10 a 12 minutos al día es mucho más beneficioso que dedicar horas y horas a hacer ejercicios extenuantes. Además, de este modo se incrementa el tono muscular, la capacidad pulmonar y la salud coronaria. En los períodos de jadeo, el cuerpo utiliza sus reservas de azúcares compuestos. A las personas que desean perder peso, este método les permitirá adelgazar después del ejercicio, ya que el cuerpo tratará de reponer las reservas perdidas de azúcar descomponiendo los depósitos de grasa mientras reposa. Por el contrario, la pérdida de peso conseguida a base de extenuantes ejercicios de resistencia suele revertirse, pues el cuerpo trata de restablecer rápidamente los depósitos de grasa que ha perdido a fin de prepararse para la siguiente ronda de esos ejercicios devoradores de energía; el organismo percibe la fatiga extrema como una amenaza.
 
Los tipos corporales Vata y Pitta son los más afectados negativamente por los esfuerzos agotadores, y tan sólo las personas del tipo Kapha puro pueden beneficiarse de él. El mejor momento para hacer ejercicio es durante las horas de luz. Se tiene mayor capacidad física durante el período Kapha, por la mañana (de 6 a 10 horas), y al final del período Vata por la tarde (de 17 a 18 horas). Los beneficios que aporta el ejercicio son mucho mayores cuando éste se realiza con luz solar (véase el capítulo 8, «Los secretos curativos del Sol»). El Ayurveda no aconseja hacer ejercicio físico después de la puesta del Sol. Hay que permitir que por la tarde el cuerpo reduzca la marcha y se prepare para un sueño plácido y rejuvenecedor. Nunca hay que hacer ningún tipo de ejercicio después de las comidas, pues eso perjudica el AGNI, el fuego digestivo, y provoca indigestión. Sin embargo, pasear unos quince minutos después de comer es beneficioso para la digestión. Antes y después de hacer ejercicio siempre hay que beber agua a fin de evitar que la sangre se espese y las células se deshidraten.
 
Advertencia sobre el ejercicio aeróbico: la revista médica Lancet ha publicado un informe en el que se afirma que el ejercicio aeróbico puede ocasionar graves obstrucciones en las arterias, así como enfermedades coronarias en aquellas personas que nunca antes habían tenido problemas de corazón. Según otra publicación, The American Journal of Cardiology, hay personas que haciendo footing han sufrido ataques cardíacos por causas similares. Las autopsias mostraron graves trastornos arteriales. Cualquier tipo de actividad física regular y extenuante perjudica al corazón tanto como el estrés continuo. Las sesiones aeróbicas excesivas suponen literalmente un ataque continuo al corazón. Se sabe que los corredores de maratón pierden masa muscular, tanto en el corazón como en el resto del cuerpo. Muchos de ellos han caído muertos inmediatamente después de cruzar la línea de meta. En cambio, los que corren distancias cortas desarrollan una musculatura saludable y fortalecen el corazón, tal y como se explica en el punto 3.
 
Los ejercicios con pesas pueden ser también perjudiciales, ya que a veces hacen que las fibras musculares crezcan más de lo normal, se hinchen y se vuelvan propensas a las lesiones. Los músculos excesivamente desarrollados requieren constantemente una enorme cantidad de energía (reservas de azúcares compuestos) que el cuerpo necesita para sus actividades primordiales. Hacer pesas, por otro lado, añade un exceso de tejido muscular en partes del cuerpo que no están preparadas para eso, lo que dificulta los patrones naturales de movimiento. Estos ejercicios pueden también aumentar la presión sanguínea e incrementar el riesgo de sufrir derrames cerebrales y aneurismas. El cuerpo humano, por naturaleza, no está pensado para soportar la fuerza gravitacional suplementaria que comporta el levantamiento de pesos pesados. Someter las articulaciones, los músculos y los tendones a tensiones constantes hace que estas partes del cuerpo envejezcan prematuramente. Cualquier ejercicio excesivo con pesas puede ocasionar lesiones permanentes en el cuerpo.
 
Moritz, Andreas. Los secretos eternos de la salud (SALUD Y VIDA NATURAL) (Spanish Edition) (pp. 323-326). EDICIONES OBELISCO S.L.. Kindle Edition.
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